¿Cómo se diagnostican los problemas cardíacos en los niños?

Desde los recién nacidos hasta los niños mayores, un enfoque proactivo de la salud cardíaca transforma el estado de las personas con problemas cardíacos.
Hace 18 minutos
Desde recién nacidos hasta niños mayores, un enfoque proactivo de la salud cardíaca transforma el estado de las personas con problemas en el corazón. Foto: Getty Images.
Desde recién nacidos hasta niños mayores, un enfoque proactivo de la salud cardíaca transforma el estado de las personas con problemas cardíacos. Foto: Getty Images.

En la actualidad, un mayor número de personas adultas vive con cardiopatías congénitas que nunca antes, gracias a los avances médicos y tecnológicos que les han permitido sobrevivir durante décadas después de su diagnóstico inicial en la infancia.

“Hace años, pensábamos que estos corazones eran frágiles y necesitaban refugio”, dijo la Dra. Diana Tsen, médico especialista en cardiología pediátrica en el Children’s Hospital Colorado, quien además atiende a sus pacientes en UCHealth Pediatric Heart and Vascular Clinic ubicada en Steamboat Springs. “Pero ahora, animamos a quienes padecen defectos cardíacos congénitos a que no vivan aislados. Queremos que lleven una vida normal, disfruten de los deportes y se conviertan en adultos sanos.”

Tsen atiende a pacientes con problemas cardíacos desde el nacimiento hasta los 18 años, e incluso más allá en aquellos casos en los que un adulto joven que vive en una zona rural no tiene acceso a atención cardiológica.

El cuidado cardíaco y vascular en personas adultas es muy diferente del cuidado pediátrico y también se diferencia en cómo se manifiesta. En los adultos, los infartos, los accidentes cerebrovasculares y la obstrucción de las arterias coronarias suelen deberse a la edad, a enfermedades y a hábitos de vida como el tabaquismo y el sedentarismo. En cambio, los pacientes niños y niñas (pediátricos), suelen ser atendidos por problemas cardíacos estructurales o eléctricos de origen congénito (fallos en el sistema de conducción del ritmo cardíaco).

Problemas cardíacos en recién nacidos

Las anomalías cardíacas pediátricas al nacer pueden variar en gravedad, desde leves hasta graves. La mayoría de los defectos graves se detectan durante el embarazo, lo que permite que los padres y el personal médico estén preparados para tomar las medidas adecuadas al nacer el bebé.

Tsen señaló que los defectos cardíacos son los más comunes en los recién nacidos, presentándose en uno de cada 100 nacimientos. De estos, el más común es la comunicación interventricular (CIV).

Durante la formación del corazón en el útero, este debe dividirse en cuatro cavidades. Las dos partes superiores son las aurículas y las inferiores, encargadas del bombeo, son los ventrículos. A veces se produce un orificio, o CIV, cuando la pared que separa los ventrículos no se cierra por completo.

Según Tsen, dependiendo del tamaño y la ubicación de la CIV, muchos pacientes con este defecto pueden llevar una vida sana y normal.

Si un bebé presenta una cardiopatía desde el nacimiento hasta aproximadamente los 12 meses de edad, puede tener dificultad para respirar, cansarse con facilidad o presentar problemas para alimentarse. Estas son algunas de las maneras en que los bebés pueden manifestar sus problemas.

“La alimentación es prácticamente el único ejercicio que hacen los bebés”, explicó Tsen. “Así que, en lugar de preguntar si se cansa al subir escaleras, pregunto si el bebé respira con dificultad, tarda mucho en alimentarse con biberón o al pecho, o si no aumenta de peso adecuadamente”.

Problemas cardíacos en niños mayores

Si se experimenta dolor en el pecho en reposo, Tsen subraya que, a diferencia de los adultos, la mayoría de estos casos en niños se deben a causas musculoesqueléticas o no cardíacas. En el caso de los niños mayores, las señales de alerta incluyen síntomas cardíacos que se presentan durante el ejercicio o el esfuerzo físico, como dolor torácico, palpitaciones o desmayos.

“Aunque la mayoría de los dolores de pecho en niños no son de origen cardíaco, es completamente comprensible querer asegurarse de que el corazón de su hijo esté bien”, dijo Tsen. “Para eso estamos aquí: haremos las preguntas necesarias, realizaremos un electrocardiograma y, si es necesario, solicitaremos pruebas adicionales”.

A menos que se trate de una emergencia, recomienda a los padres que consulten primero con un pediatra si su hijo presenta alguno de los síntomas mencionados. El pediatra podrá determinar si es necesario derivarlo a un cardiólogo pediátrico.

Si bien la muerte súbita de atletas de secundaria y universitarios aparentemente sanos en el campo de juego o en la cancha es alarmante, Tsen afirmó que este tipo de fallecimientos puede afectar a cualquier persona, no solo a los atletas de élite, dependiendo de los antecedentes familiares o de problemas congénitos no diagnosticados.

Es importante mantener una comunicación abierta entre los estudiantes deportistas y sus entrenadores, preparadores físicos, padres y médicos sobre cualquier posible síntoma cardíaco.

“Una vez que los estudiantes alcanzan cierta edad y nivel de competición, tienden a querer aguantar el dolor y seguir jugando”, dijo. “Necesitan saber que queremos que sigan jugando, y que nos aseguraremos de tomar decisiones conjuntas con el atleta y su familia si su corazón requiere alguna precaución”.

Este artículo fue publicado inicialmente en el Steamboat Pilot.

Sobre el autor

Mary Gay Broderick is a Denver-based freelance writer with more than 25 years experience in journalism, marketing, public relations and communications. She enjoys telling compelling stories about healthcare, especially the dedicated UCHealth professionals and the people whose lives they transform. She enjoys skiing, hiking, biking and traveling, along with baking (mostly) successful desserts for her husband and three daughters.