
Millones de personas en Estados Unidos de 65 años o más son consideradas oficialmente ‘frágiles’, y debido a las tendencias demográficas, el número de personas consideradas vulnerables está aumentando rápidamente.
Ser frágil significa estar física o mentalmente comprometido al punto de ser mucho más vulnerable a sufrir problemas de salud adicionales.
Hace más de una década, el Estudio Nacional sobre Tendencias de Salud y Envejecimiento (National Health and Aging Trends Study) calculó que el 15% de las personas adultas mayores en los Estados Unidos, que tenían al menos 65 años y que no estaban viviendo en casas de retiro, reunían las características para ser consideradas frágiles.
La estimación realizada en 2015 tenía como resultado que alrededor de 6 millones de personas estaban en situación de fragilidad. Con el paso del tiempo, la población de la nación ha envejecido, así que se estima que en la actualidad ese número de personas puede alcanzar 8 millones de personas en situación de fragilidad de salud.
Las simples estadísticas ocultan la verdadera magnitud del aumento en el número de personas adultas mayores frágiles. En términos médicos y humanos, la fragilidad es mucho más que debilidad física. Es un conjunto de problemas que erosionan las reservas corporales que le permiten a una persona combatir enfermedades, lesiones, traumas y dolencias. La fragilidad afecta a los individuos, a los cuidadores y al sistema de salud en su conjunto.
La fragilidad no es una carga exclusiva de las personas mayores. Tampoco es un resultado inevitable del envejecimiento. Las personas pueden tomar medidas para prevenir o revertir la fragilidad, y hacerlo representa un gran avance, tanto para el individuo como para la sociedad.
Para aprender más sobre la fragilidad y sus desafíos, conversamos con el Dr. Thomas Johnson, profesor asistente en la División de Medicina Geriátrica en la University of Colorado Anschutz School of Medicine. Johnson atiende a pacientes en la clínica especializada en personas adultas mayores UCHealth Seniors Clinic – Anschutz Outpatient Pavilion.
¿Cómo se define la fragilidad?
Johnson inició su definición partiendo de una publicación especializada que data del 2019 y que define la fragilidad “como un síndrome biológico de disminución de las reservas y de la resistencia a los factores estresantes, resultado de declives acumulativos en múltiples sistemas fisiológicos, que provoca una mayor vulnerabilidad a resultados adversos”.
En términos sencillos, él explicó que “las personas que son consideradas frágiles tienen un mayor riesgo de sufrir resultados adversos de salud y les resulta más difícil volver a su nivel previo de funcionamiento después de un factor estresante”.
Esos factores estresantes incluyen caídas, lesiones, hospitalizaciones, enfermedades y afecciones crónicas.
¿Es la fragilidad, una condición particular de las personas adultas mayores?
No, la fragilidad no es una condición exclusiva de las personas mayores. La fragilidad puede presentarse a cualquier edad en personas con múltiples enfermedades, que van desde infecciones crónicas hasta enfermedad renal en etapa terminal o cáncer, dijo Johnson.

¿Es la fragilidad inevitable en la medida en que envejecemos?
No, la fragilidad no es inevitable.
“Las personas pueden asumir que todo adulto, a medida que envejece, llegará a ser frágil”, dijo Johnson. “Eso no es cierto. Podemos intentar prevenirla y combatirla mediante un estilo de vida saludable, ejercicio y participación social”.
En un momento le daremos más información sobre las medidas preventivas que puede tomar.
¿Pueden la edad cronológica y la edad biológica de una persona ser dos cosas diferentes?
Sí, la edad cronológica de una persona puede no predecir su edad biológica, y viceversa, señaló Johnson.
“Todos hemos conocido a personas que tienen, digamos, 72 años y nos sorprenden”, dijo. “Quizá se vean jóvenes y muy activos, o quizá no, y uno pensaría que son mayores. No podemos cambiar nuestra edad cronológica, pero sí podemos influir en nuestra edad biológica mediante un estilo de vida saludable y trabajando con nuestros proveedores de salud para tratar nuestras enfermedades médicas”.
En su trabajo como médico interactuando con “jóvenes en proceso de aprendizaje”, Johnson dijo que él explica que le importa mucho menos la edad del paciente en años que su nivel de función, y si este indica que la persona es frágil o está al borde de volverse frágil”.
¿Cómo decide si una persona debe ser considerada como frágil?
Hay cinco criterios que los expertos médicos utilizan para determinar si una persona es frágil o está en riesgo de volverse frágil, señaló Johnson.
Los cinco criterios para determinar si una persona es frágil son:
- Pérdida de peso no intencional en el último año.
- Debilidad, medida por la fuerza de agarre.
- Baja energía y resistencia, evaluadas según cuán fatigada se siente una persona después de ciertas actividades.
- Lentitud, medida por la velocidad al caminar.
- Baja actividad física, estimada por la cantidad de calorías que una persona gasta.
Una persona que es frágil cumple al menos tres de estos criterios, señaló Johnson. Una persona que cumple uno o dos está en riesgo de volverse frágil.
“Es importante identificar el riesgo de fragilidad en etapa temprana”, dijo Johnson.
¿Cuáles son las consecuencias de tener fragilidad?
“Hay estudios que han indagado sobre las consecuencias de la fragilidad”, dijo Johnson. “¿La fragilidad tiene un impacto? ¿Cambia a las personas? Realmente sí provoca cambios”.
Por ejemplo, un estudio analizó la posible relación entre la fragilidad y el desarrollo de enfermedades. El estudio encontró que los pacientes que son frágiles tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la presión arterial alta, la diabetes, la enfermedad renal crónica, las enfermedades cardíacas y la anemia. A su vez, las personas con estas enfermedades tienen un mayor riesgo de volverse frágiles.
Los autores del estudio concluyeron que “la fragilidad y las enfermedades crónicas van de la mano y es determinante identificar a tiempo estos factores y tomar medidas”.
Las personas que tienen fragilidad requieren un cuidado más cercano, dijo Johnson.
“Las personas en esta condición tienen más probabilidades de necesitar cuidados en un hogar de ancianos, hospitalizaciones y estancias hospitalarias más prolongadas”, dijo.
¿Es la fragilidad una consideración importante para las personas que desean someterse a una cirugía o que la necesitan?
Sí. Es muy importante tener en cuenta la fragilidad al planificar una cirugía o cuando una persona necesita someterse a una, dijo Johnson.
El objetivo es preparar a las personas lo mejor posible para soportar y recuperarse de las exigencias de la cirugía.
Una manera de hacerlo es mediante la “prehabilitación” con un fisioterapeuta antes del procedimiento. Los pacientes también pueden recibir apoyo nutricional y psicológico antes de una cirugía.
La UCHealth Seniors Clinic ofrece fisioterapia para sus pacientes antes de la cirugía, señaló Johnson.
“Los pacientes que llegan con la documentación preoperatoria pueden caminar por el pasillo hasta ver a un fisioterapeuta y comenzar de inmediato su preparación, en lugar de tener que esperar una cita”, dijo Johnson.
La evidencia muestra que las personas que reciben fisioterapia antes de una cirugía tienen mejores resultados, pero no es una garantía. Por ejemplo, un estudio basado en pacientes con cáncer colorrectal que enfrentaban una cirugía no mostró diferencias en los resultados entre quienes participaron en un programa de prehabilitación y quienes recibieron la atención estándar. Sin embargo, aquellos pacientes del grupo de prehabilitación que asistieron al menos al 80% de sus visitas mostraron mejoras en sus tasas de complicaciones y en sus tiempos de caminata de seis minutos.
Los hallazgos de estudio son importantes, dijo Johnson.
“Los pacientes que tienen motivación y que hacen un esfuerzo para prepararse, tendrán mejores resultados en sus cirugías”, dijo.
¿Hay consecuencias psicológicas y sociales de la fragilidad?
Sí. La fragilidad tiene un impacto a nivel psicológico y social.
“Las personas con fragilidad son menos activas y se cansan más rápido”, dijo Johnson. “Esto puede llevar al aislamiento social. En los centros para personas adultas mayores, algunos pueden decidir tomar todas sus comidas en su habitación y dejar de salir de ella. En la comunidad, la fragilidad puede limitar la capacidad de una persona para participar en las cosas que ama, como sus pasatiempos o tomar un café con amigos.”
La fragilidad se convierte en un “círculo vicioso”, dijo Johnson.
A medida que las personas se sienten cada vez más fatigadas, dejan de hacer ejercicio, lo que a su vez provoca que los músculos se deterioren. A medida que se vuelven más frágiles, su capacidad para moverse disminuye, y se vuelven más sedentarias y más aisladas.
Johnson enfatizó que el aislamiento social está fuertemente relacionado, pero no es exclusivo de la fragilidad. Es importante identificar sus causas en cualquier persona que lo experimente. Estas pueden incluir problemas de transporte, dificultades económicas, depresión o problemas de movilidad.
La buena noticia es que existen antídotos para la soledad, la apatía y la pérdida de propósito: las personas que hacen ejercicio y salen a disfrutar de la naturaleza, el arte y otras actividades sociales pueden beneficiarse enormemente, dijo.
“Cuando nos involucramos en actividades, podemos mejorar no solo la cantidad de vida, sino también la cantidad de años de vida”, dijo.
¿Cuáles son los beneficios de revertir o prevenir la fragilidad, tanto a nivel individual como en la sociedad?
“Prevenir la fragilidad reduce los costos de atención médica y hospitalizaciones, pero también ayuda a las personas a vivir la vida que desean”, dijo Johnson. “Muchos de mis pacientes quieren evitar vivir en un hogar de ancianos, y la manera en que pueden lograrlo es previniendo la fragilidad”.
El desafío de contrarrestar la fragilidad se encuentra con el hecho de que la generación Baby Boomer está envejeciendo, lo cual eleva el riesgo de incrementar los costos si no envejecemos de forma saludable, dijo Johnson.
“Será muy difícil para nuestro sistema de salud compensar todas nuestras necesidades si no nos enfocamos en programas que promuevan un envejecimiento saludable para todos nuestros pacientes”, dijo.
La tarea de mejorar la forma en que envejecemos ha recibido atención internacional a través de la iniciativa de las Naciones Unidas La Década del Envejecimiento Saludable, la cual busca fortalecer el sistema de cuidados a largo plazo, la atención integrada en salud y los “entornos amigables con las personas adultas mayores”, mientras se combate la discriminación contra las personas a medida que envejecen.
¿Qué pasos prácticos, realizables, se pueden tomar para prevenir la fragilidad por el envejecimiento?
“La base del tratamiento de la fragilidad es el ejercicio y la nutrición”, dijo Johnson. Él enfatizó que el ejercicio debe incluir entrenamiento de equilibrio y resistencia, como levantar pesas y realizar levantamientos desde la silla.
“Muchos pacientes se enfocan solo en caminar y en el entrenamiento aeróbico, lo cual no es suficiente”, dijo Johnson.
Es fundamental trabajar el entrenamiento aeróbico, el equilibrio y el entrenamiento de resistencia o de fuerza.
Los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales pueden ayudar a los pacientes a desarrollar un plan para mejorar su fuerza, su resistencia y su capacidad de funcionar de manera segura, dijo Johnson.
Para personas que tienen el programa Medicare Advantage, hay casos en los que aplica el beneficio de programas de ejercicio gratuitos como el Silver Sneakers, ese es “un recurso de apoyo muy valioso”, dijo Johnson.
El programa ofrece sesiones de ejercicio presenciales y virtuales. Las personas de 60 años o más que viven en la ciudad de Denver, por ejemplo, tienen acceso gratuito a todas las instalaciones de Parques y Recreación, algunas de las cuales ofrecen clases de Silver Sneakers, dijo Johnson.
Otras opciones de programas para ejercitar incluyen GeroFit, el cual fue diseñado para Veteranos y una variedad de programas disponibles para las personas a través de sus planes de seguro médico.
“Muchos programas de seguros médicos están reconociendo los beneficios de apoyar a las personas en su camino hacia una vida y un envejecimiento saludables”, dijo Johnson. “Revise con su seguro médico cómo puede recibir estos beneficios”.
En cuanto a la nutrición, la clave para prevenir la fragilidad es consumir suficiente proteína en la dieta, dijo Johnson. Él aconseja a las personas trabajar con sus profesionales de la salud para recibir recomendaciones que se ajusten a sus necesidades específicas, como el manejo de la diabetes o las enfermedades cardíacas, pero en general, una dieta mediterránea es la más saludable. Aprenda sobre la dieta Mediterránea y cómo iniciar a consumirla.
Otro recurso muy valioso para las personas adultas mayores y que es además gratuito es la Visita Anual de Bienestar con Medicare, dijo Johnson. Él describió la visita como una oportunidad para que las personas reflexionen sobre las actividades que favorecen un envejecimiento saludable y sobre su estado general de salud.
“La próxima vez que tenga su visita médica, si la fragilidad es algo que le preocupa, coméntelo con su médico de atención primaria”, dijo Johnson. “Su médico de atención primaria sabrá orientarle sobre los próximos pasos para usted”.
También es importante que las personas revisen los medicamentos que toman, dijo Johnson. Algunos pueden dificultar el aumento de la masa muscular o el funcionamiento físico y mental. Con la ayuda de un médico y un farmacéutico, los pacientes podrían dejar algunos medicamentos, reducir su dosis o encontrar alternativas que causen menos síntomas.
La fragilidad aumenta el riesgo de caídas en las personas. ¿Qué están haciendo UCHealth y la University of Colorado Anschutz School of Medicine para abordar ese riesgo de caídas?
Hay varios esfuerzos en marcha para prevenir las caídas entre los pacientes. Johnson dirige la Clínica de Prevención de Caídas en la UCHealth Seniors Clinic (Clínica para personas adultas mayores), que atiende a personas que se han caído o que están en riesgo de caerse. La clínica adopta un enfoque de equipo para la prevención de caídas. Geriatras, fisioterapeutas y psicólogos evalúan y tratan a los pacientes el mismo día de su visita y desarrollan un plan de atención para reducir el riesgo de caídas futuras, dijo Johnson.
Adicionalmente, Johnson dirige la participación de University of Colorado en el programa estatal Colorado Falls Prevention Coalition, junto a Jodi Waterhouse, directora de alianzas estratégicas y planificación en el Multidisciplinary Center on Aging. La coalición incluye tanto a expertos en atención médica como a miembros de la comunidad que buscan fortalecer los recursos de prevención de caídas en todo Colorado.
Mientras tanto, a finales del año pasado, la Administration for Community Living (Administración para la Vida Comunitaria) otorgó a la University of Colorado Anschutz School of Medicine una subvención de cuatro años por un monto de $4.7 millones para apoyar la implementación de Scaling Trusted Evidence-based Prevention (STEP). Esta iniciativa se centra en tres actividades principales:
- Dando pasos, un programa de siete semanas para personas que viven en sus hogares y que están en riesgo de caerse.
- Cuestión de equilibrio, un programa de ocho semanas centrado en aumentar la fuerza, el balance y reducir el miedo a caerse entre las personas participantes en la iniciativa.
- CAPABLE, un programa dirigido por un equipo de enfermería, terapia ocupacional y personal de mantenimiento que realiza visitas domiciliarias semanales para ayudar a las personas a mejorar su movilidad y volverse más independientes.
¿Cuál es la mejor manera de pensar en la fragilidad en relación a la vida cotidiana?
“Piensen en la fragilidad como un puente”, dijo Johnson. “Algo como el Puente Golden Gate funciona bien cuando hay una gran tormenta o un terremoto. Sigue siendo seguro viajar por él, incluso en esos entornos de mucho estrés”. Del mismo modo, una persona con buena salud tiene la fortaleza y las reservas necesarias para soportar y recuperarse incluso de desafíos de salud graves.
Por otro lado, “una persona con fragilidad es como un puente que tiene desgaste y no ha sido bien mantenido”, dijo Johnson. “Ese puente puede ser seguro para cruzar en un día agradable y soleado. Sin embargo, si tiene suficientes cables desgastados o soportes estructurales con grietas, ya no sería seguro cruzarlo durante una tormenta. En ese sentido, puede pensar en la fragilidad como un puente”.
En la vida cotidiana, un problema como una infección urinaria, para muchas personas, solo requiere un ciclo de medicamentos tomados en casa antes de que puedan volver a la normalidad, dijo Johnson. Un paciente frágil con el mismo tipo de infección podría ser hospitalizado y enfrentar una enfermedad y una recuperación prolongadas.
“Ese paciente podría tardar un tiempo después de la enfermedad en volver a su nivel de funcionamiento previo, si es que lo logra”, dijo Johnson.
“En general, la mejor manera de que las personas aborden el riesgo de fragilidad es trabajando con su médico de atención primaria y adoptando los hábitos saludables que les han enseñado durante toda su vida”, agregó. “Si es una persona frágil, esfuérzese más allá de sus límites y aumente drásticamente su nivel de ejercicio y apoyo nutricional”.