¿Funciona la marihuana como medicamento? Los ensayos clínicos buscan la respuesta.

Nuevos estudios cuestionan la eficacia de la marihuana para tratar la mayoría de las afecciones médicas. El dolor crónico podría ser una excepción.
Hace una hora
Quienes lideran la industria de la marihuana afirman que el cannabis puede ayudar con todo tipo de problemas de salud. Los investigadores médicos están tratando de ponerse al día, y no resulta fácil realizar ensayos clínicos de referencia. Foto: Getty Images.
Quienes lideran la industria de la marihuana afirman que el cannabis puede ayudar con todo tipo de problemas de salud. Los investigadores médicos están tratando de ponerse al día, y no resulta fácil realizar ensayos clínicos de referencia. Foto: Getty Images.

Resulta un desafío encontrar evidencia científica que respalde el uso de la marihuana como terapia.

Dos informes sobre investigaciones médicas recientemente publicados concluyeron que el uso de la marihuana no ofrece beneficios en el tratamiento de condiciones relacionadas con la salud mental. En noviembre de 2025, la prestigiosa publicación de información médica Journal of the American Medical Association (JAMA) publicó los resultados de un estudio que analizó una gama de afecciones.  Las conclusiones fueron contundentes.

“La evidencia proveniente de ensayos clínicos aleatorios no respalda el uso de cannabis o cannabinoides para la mayoría de las afecciones para las que se promueve”, afirmaron los autores. “No hay evidencia suficiente que respalde el uso de cannabis o cannabinoides para tratar una serie de afecciones médicas”.

Sin embargo, en 47 estados de la nación, incluyendo Colorado, está aprobado el uso de la marihuana para fines medicinales.

Entonces, ¿funciona o no la marihuana para tratar enfermedades?

Dos investigadores científicos de la University of Colorado Anschutz School of Medicine que lideran tres estudios sobre el uso de la marihuana con fines medicinales buscan responder a esa pregunta.

La dificultad de confirmar los beneficios de la marihuana para fines medicinales radica en que a los expertos médicos en los Estados Unidos no se les ha permitido realizar una investigación más rigurosa —un estándar requerido— que proporcionaría respuestas sobre la eficacia de la marihuana para ayudar a afrontar problemas de salud.

“Una de las cosas que estamos tratando de abordar a través de nuestra investigación es realizar estudios aleatorios controlados con placebo que ayuden a fundamentar revisiones y análisis posteriores de los efectos clínicos”, dijo la Dra. Rachael Rzasa Lynn, profesora asociada de anestesiología que también atiende a pacientes en UCHealth University of Colorado Hospital.

¿Sirve la marihuana para tratar el dolor crónico?

La Dra. Rachael Rzasa Lynn, anestesióloga y experta en el manejo del dolor, afirma que sus pacientes le comentan que el cannabis les ayuda a controlar su dolor. Su objetivo es determinar si estas impresiones se confirman en ensayos clínicos controlados y aleatorizados, el ''estándar de oro'' de la ciencia médica. Fotografía cortesía de la Dra. Rachael Rzasa Lynn.
La Dra. Rachael Rzasa Lynn, anestesióloga y experta en el manejo del dolor, afirma que sus pacientes le comentan que el cannabis les ayuda a controlar su dolor. Su objetivo es determinar si estas impresiones se confirman en ensayos clínicos controlados y aleatorizados, el ”estándar de oro” de la ciencia médica. Fotografía cortesía de la Dra. Rachael Rzasa Lynn.

Rzasa Lynn y Emily Lindley, profesora asociada de ortopedia con un doctorado en neurobiología, tienen dudas acerca de las numerosas afirmaciones sobre los supuestos beneficios para la salud que pregonan los líderes de la industria de la marihuana. Por ejemplo, los promotores de la marihuana sostienen que sus productos ayudan a tratar una amplia gama de problemas de salud, entre ellos la depresión, la ansiedad, el insomnio, la inflamación, el trastorno de estrés postraumático, la hinchazón, las migrañas, los calambres, la hipertensión, la artritis, los espasmos musculares, los cambios de humor, el asma, la anorexia, el síndrome premenstrual, el TDAH, el trastorno bipolar, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson y más.

Las expertas en salud de Colorado tienen presente sus preocupaciones sobre los problemas de adicción que provoca el cannabis, y los trastornos en el uso de la marihuana.

Pero Rzasa Lynn está lejos de ser la única entre los médicos cuyos pacientes insisten en que el cannabis les ayuda. Y tanto ella como Lindley creen que necesitamos muchos más ensayos controlados aleatorizados para obtener respuestas sobre si la marihuana posee algún beneficio médico.

Precisamente en eso están trabajando, centrándose en el dolor crónico.

Obtener la evidencia médico-científica no es tarea fácil. Considere el primer estudio sobre la marihuana que realizó Lindley. El estudio de carácter aleatorio y controlado comparó la capacidad del uso único de cannabis vaporizado frente al opioide oxicodona para aliviar el dolor crónico de cuello y espalda.

Estudios sobre el uso de la marihuana enfrentan obstáculos

En primer lugar, existe la figura del ”elefante en la habitación” en el ámbito legal: la marihuana sigue siendo ilegal bajo la ley federal. El estatus legal de la marihuana podría cambiar pronto. Una orden ejecutiva de diciembre de 2025 tiene como objetivo reclasificar la marihuana, pasando de ser una droga de la Lista I a una de la Lista III, en virtud de la Ley de Sustancias Controladas.

Emily Lindley lleva más de una década trabajando en investigación clínica relacionada con la marihuana y el dolor crónico. Foto: Universidad de Colorado Anschutz.
Emily Lindley lleva más de una década trabajando en investigación clínica relacionada con la marihuana y el dolor crónico. Foto: Universidad de Colorado Anschutz.

Además de la marihuana, las drogas de la Lista I incluyen la heroína y se clasifican como altamente adictivas, sin usos médicos aceptados. La orden de reclasificación de la marihuana citaba “respaldo científico para su uso en el tratamiento de la anorexia relacionada con una afección médica, las náuseas, los vómitos y el dolor”. Un estudio del 2015 publicado en la publicación científica JAMA que fue categorizado como evidencia de ”baja calidad”, lo cual pone en duda que la afirmación sobre los beneficios de la marihuana sea acertada.

Las drogas de la Lista III tienen usos médicos aceptados y un menor riesgo de dependencia que las drogas de las Listas I o II. También presentan muchas menos barreras para los investigadores.

Pero, por ahora, la marihuana sigue siendo una droga de la Lista I. Por lo tanto, además de las aprobaciones habituales de las juntas de revisión institucional y otras aprobaciones típicas en la investigación médica, Lindley tuvo que obtener autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU., FDA, para llevar a cabo la investigación como ”nuevo fármaco en investigación” para la marihuana misma, cultivada en una instalación del National Institute for Drug Abuse en Mississippi. El equipo de investigación de Lindley y el Colorado Clinical and Translational Sciences Institute del Anschutz Campus trabajaron en coordinación con la Drug Enforcement Administration (DEA) para establecer procedimientos de salvaguarda en torno a la manipulación y dispensación de la marihuana objeto del estudio.

Las medidas de seguridad incluían un nuevo congelador anclado al suelo con cerraduras tanto externas como internas; armarios de acero con doble cerradura para el almacenamiento a temperatura ambiente; cámaras de seguridad dentro y fuera de la sala de almacenamiento; y la instalación de un sistema de ventilación en la sala de exploración, donde los pacientes utilizarían el vaporizador Volcano que Lindley adquirió para el estudio.

El reclutamiento de pacientes también resultó ser un desafío, señaló Lindley.

“A menudo, las personas que estaban realmente interesadas en participar en el estudio ya consumían cannabis para tratar su dolor crónico”, comentó.

A pesar de estos obstáculos, Lindley y su equipo han finalizado el estudio y se encuentran analizando los datos. Su objetivo es publicar los resultados a finales de este año.

Estudios sobre cómo puede ayudar el cannabis en el tratamiento del dolor

Rzasa Lynn está colaborando con Lindley en los otros dos estudios. Uno de ellos examina si el uso a largo plazo de cannabis oral o los productos masticables en base a marihuana ayudan con el dolor crónico de espalda y cuello; el otro se centra en los productos tópicos de cannabis.

Un estudio clínico sobre cannabis busca a 63 personas que deseen participar recibiendo tres tratamientos diferentes durante unas seis semanas cada uno: dos extractos de cannabis con cantidades variables de delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD), y un placebo. El equipo tiene como objetivo recopilar los datos necesarios para determinar si el tratamiento diario con cannabis oral reduce el dolor de columna en comparación con un placebo.

Como en todos sus estudios, los investigadores también están monitoreando los posibles daños o efectos secundarios derivados del consumo de marihuana.

La participación de la industria de la marihuana será probablemente fundamental para determinar la utilidad definitiva del cannabis en el tratamiento médico, dado que los requisitos de la FDA para la aprobación de un nuevo fármaco en fase de investigación son sumamente rigurosos, señala Rzasa Lynn.

“La realidad es que muchas de las empresas que comercializan estos productos no están dispuestas a proporcionar ese nivel de datos ni ese grado de consistencia en la fabricación”, dijo. “Pero algunas sí lo están. Y hay muchas personas interesadas en llevar a cabo este tipo de investigación”.

Un estudio observacional sobre el manejo del dolor con cannabis tópico

El estudio sobre el uso del cannabis tópico es de carácter observacional, al igual que tantos otros estudios sobre la marihuana. El estudio no asigna fármacos; por el contrario, los participantes utilizan cualquier producto tópico de cannabis que ellos mismos elijan. El equipo de investigación les da seguimiento a lo largo del tiempo, documentando las percepciones de los pacientes sobre si el producto les está ayudando a aliviar su dolor. Lindley y Rzasa Lynn ya han superado la mitad del proceso de reclutamiento de unas 75 personas que han decidido comenzar a utilizar lociones, cremas y otros productos a base de cannabis que se aplican sobre la piel, en lugar de ser inhalados o ingeridos.

“Constantemente tengo pacientes que me comentan que ciertos productos les funcionan realmente bien, pero estos productos no han sido objeto de estudio”, dijo Rzasa Lynn.

El objetivo de la investigación es determinar si los diversos productos tópicos —que se comercializan en línea, en dispensarios, tiendas de productos naturales, farmacias y otros establecimientos— ayudan o no a controlar el dolor y, de ser así, con qué eficacia lo hacen. Asimismo, las muestras de sangre permitirán al equipo de investigación determinar si el THC, el CBD y otros cannabinoides llegan al torrente sanguíneo y, en tal caso, en qué medida lo hacen.

“Existe la percepción de que los productos tópicos son mucho más seguros que la inhalación u otras vías de administración; creemos que esto es probablemente cierto y que sus efectos se deben a una interacción local con los tejidos, y no a una acción sistémica”, dijo Lindley. “Sin embargo, nadie ha estudiado esto a fondo”.

Un obstáculo importante: dado que los participantes no pueden introducir productos de marihuana de venta comercial en el campus Anschutz de la University of Colorado, el equipo cuenta con un laboratorio de farmacología móvil que realiza visitas a domicilio en las residencias de los participantes.

Si bien los análisis de sangre podrían abrir nuevos caminos empíricos, Lindley y Rzasa Lynn son plenamente conscientes de que, al tratarse de un estudio observacional, este presenta sus limitaciones. No obstante, comprender qué productos tópicos de cannabis utilizan las personas para tratar el dolor crónico —y cuáles podrían resultar más eficaces— abriría la puerta a la realización de ensayos clínicos controlados con placebo.

El laboratorio móvil de farmacología: una de las muchas adaptaciones necesarias para estudiar los posibles usos médicos del cannabis. Foto cortesía de Emily Lindley / University of Colorado Anschutz School of Medicine.
El laboratorio móvil de farmacología: una de las muchas adaptaciones necesarias para estudiar los posibles usos médicos del cannabis. Foto cortesía de Emily Lindley / University of Colorado Anschutz School of Medicine.

A medida que surgen investigaciones científicas más concluyentes, los médicos logran un equilibrio

La evidencia anecdótica, los estudios observacionales y algunos ensayos controlados aleatorios llevaron a la American College of Physicians a publicar lineamientos para la práctica de usar marihuana con fines de investigación científica. Estos estándares enfatizan la importancia de considerar los posibles beneficios y perjuicios para los pacientes. Estos incluyen:

  • Los riesgos de generar adicción u otros trastornos por el uso de cannabis
  • Problemas médicos asociados con la marihuana inhalada
  • Peligros del consumo de marihuana en jóvenes y en personas embarazadas o en periodo de lactancia

Si la marihuana emerge como una herramienta cuantificable en el manejo del dolor crónico y otros problemas de salud, esas pautas evolucionarán.

Por ahora, a pesar del uso generalizado de la marihuana, los expertos no pueden demostrar que sea eficaz para ayudar con los desafíos médicos.

Sobre el autor

Todd Neff

Todd Neff has written hundreds of stories for University of Colorado Hospital and UCHealth. He covered science and the environment for the Daily Camera in Boulder, Colorado, and has taught narrative nonfiction at the University of Colorado, where he was a Ted Scripps Fellowship recipient in Environmental Journalism. He is author of “A Beard Cut Short,” a biography of a remarkable professor; “The Laser That’s Changing the World,” a history of lidar; and “From Jars to the Stars,” a history of Ball Aerospace.