
Para muchas mujeres en la mediana edad, la menopausia conlleva una serie de cambios físicos no deseados, como el aumento de peso y una mayor acumulación de grasa abdominal. Cada vez más mujeres recurren a los populares fármacos GLP-1 para perder peso y reducir la grasa corporal.
Pero el creciente número de mujeres mayores que están perdiendo cantidades significativas de peso mientras también navegan los efectos de la menopausia podría crear futuros problemas de salud ósea, de acuerdo con Wendy Kohrt, experta en salud ósea en la University of Colorado Anschutz School of Medicine.
“Podría estarse gestando una ‘tormenta perfecta’ en este preciso momento”, dijo Kohrt. “Las mujeres posmenopáusicas ya se encuentran en una etapa de la vida en la que están perdiendo hueso a un ritmo acelerado. Están buscando un tratamiento con fármacos GLP-1 que probablemente acelere aún más la pérdida ósea”.
“A medida que la prevalencia del sobrepeso y la obesidad aumentó en este país durante los últimos 30 años, la incidencia de fracturas de cadera disminuyó. Si comenzamos a ver que las personas pierden peso, las tasas de fracturas osteoporóticas podrían volver a aumentar”, dijo. “Esto es parte de la tormenta perfecta”.
Kohrt es titular de la Cátedra Nancy Anschutz del Centro Ludeman en Women’s Health Research (centro de investigación especializado en la salud de la mujer) y una distinguida profesora en la División de Medicina Geriátrica de la School of Medicine. Ella posee un doctorado en la ciencia del ejercicio físico y ha realizado investigaciones sobre la salud de la mujer, el ejercicio y la densidad ósea durante más de 35 años.
Tres tendencias superpuestas que podrían augurar problemas para las mujeres que están perdiendo tanto grasa como masa muscular en una etapa vulnerable de sus vidas, según Kohrt.:
- Las mujeres en la menopausia pierden masa ósea a un ritmo acelerado debido a la disminución de los niveles de estrógeno, hormona que favorece la salud ósea.
- Cada vez más mujeres recurren a los medicamentos GLP-1 para perder peso, especialmente durante la menopausia.
- La pérdida de peso a cualquier edad suele provocar pérdida de masa ósea.
Por qué los fármacos GLP-1 y la menopausia pueden crear una ‘tormenta perfecta’ para la pérdida de densidad ósea
La pérdida de densidad ósea puede provocar osteoporosis, lo que hace que los huesos se vuelvan porosos, más débiles y frágiles, aumentando así la probabilidad de fracturas, a menudo en las caderas, la columna vertebral y las muñecas.
A medida que las personas envejecen, se enfrentan a mayores riesgos de convertirse en médicamente “frágiles”. Los problemas de salud pueden agravarse rápidamente durante los últimos años de vida de una persona.
Kohrt aconseja a las mujeres de mediana edad que deseen utilizar fármacos GLP-1 para perder peso que consideren detenidamente cómo dicha pérdida afectará a su salud ósea. Asimismo, anima a las mujeres mayores a tomar medidas para mitigar los riesgos.
Cómo funcionan los fármacos GLP-1 para la pérdida de peso y por qué son tan populares
Los investigadores desarrollaron el fármaco GLP-1, Ozempic, para tratar la diabetes tipo 2. GLP-1 significa péptido 1 similar al glucagón, que es una hormona que ayuda a retardar la digestión y reducir los antojos de comida. Cuando los investigadores descubrieron que los GLP-1 también ayudan a las personas a perder peso significativamente, los pacientes rápidamente comenzaron a usar los medicamentos. Y los fabricantes de Ozempic crearon una versión del mismo medicamento para bajar de peso. Se denomina Wegovy.
La competencia entre los fabricantes de medicamentos ha dado lugar a otros nuevos fármacos, incluyendo Zepbound — lo que propicia una pérdida de peso aún mayor que la de Wegovy. Y millones de personas en todo Estados Unidos — y en el mundo — han estado utilizando los fármacos GLP-1. Los médicos recetan habitualmente estos medicamentos a pacientes con sobrepeso o que luchan contra la obesidad.
Alrededor del 40% de los adultos en los Estados Unidos tienen obesidad, con un índice de masa corporal (IMC) de 30 o más. La obesidad puede causar una serie de problemas de salud, entre ellos diversos tipos de cáncer, cardiopatía coronaria, presión arterial alta, accidente cerebrovascular, diabetes tipo 2, apnea del sueño y más.
A medida que más y más pacientes han recurrido a los medicamentos GLP-1 para perder peso, los investigadores también han descubierto que los GLP-1 reducen el riesgo de accidentes cerebrovasculares e infartos y ayudan con la apnea del sueño, el trastorno por consumo de sustancias y los riesgos de cáncer.
Esos beneficios no parecen extenderse a la salud ósea. Las investigaciones emergentes sobre los fármacos GLP-1 y su impacto en la salud ósea arrojan resultados contradictorios y siguen evolucionando.
Para las mujeres en la menopausia, el uso de un medicamento GLP-1 requiere una evaluación cuidadosa de los riesgos y beneficios, señaló Kohrt.
La menopausia y la salud ósea: Por qué las mujeres pierden densidad muscular en la medida que bajan los niveles de estrógeno
La menopausia es la etapa de la vida en la que una mujer deja de tener ciclos menstruales. Esta transición suele conllevar diversos síntomas, como sofocos, sudores nocturnos y cambios de humor, entre otros, debido a la disminución de los niveles de las hormonas estrógeno y progesterona.
Los investigadores han estudiado a fondo la pérdida ósea acelerada durante la menopausia, señaló Kohrt.
A medida que disminuyen los niveles de estrógeno, el organismo de la mujer pierde una protección clave contra la pérdida de masa ósea. Las mujeres que atraviesan la menopausia suelen experimentar una reducción de la densidad ósea, lo que aumenta el riesgo de osteoporosis y fracturas. La terapia hormonal con estrógenos puede ayudar a mantener los niveles de esta hormona durante la menopausia, aunque no es adecuada para todas las mujeres. (Aprenda más sobre los pros y los contras de la terapia hormonal durante la menopausia.)
Los hombres también presentan riesgos en la salud de sus huesos cuando empiezan a envejecer
- Alrededor de 1 de cada 5 hombres mayores de 50 años sufrirá la fractura de un hueso (comparado con 1 de cada 3 mujeres), de acuerdo con datos de expertos de la International Osteoporosis Foundation.
- Cerca del 4,2% de los hombres mayores de 50 años tienen osteoporosis, de acuerdo con datos de expertos de los EE.UU. Centers for Disease Control and Prevention.
“Con el tiempo, de todas formas empezará a perder masa ósea debido a otros factores del envejecimiento”, dijo Kohrt.
La pérdida de masa ósea es una de las consecuencias más críticas y menos visibles del envejecimiento, señaló Kohrt. “La pérdida ósea ocurre de forma silenciosa”, afirmó. “Uno no se da cuenta de que está perdiendo hueso”.
La primera señal podría ser una fractura de muñeca, algo que se puede tratar. Peor aún es una fractura de cadera, que puede cambiar la vida de la persona y conllevar una hospitalización y meses de recuperación.
A menudo, tanto los pacientes como los médicos pasan por alto la salud ósea y, por consiguiente, dejan sin tratar la pérdida de masa ósea, indicó.
Por otro lado, cada vez más mujeres en etapas de perimenopausia y menopausia temprana buscan tratamientos contra la obesidad, dijo Kohrt.
Las investigaciones y las encuestas revelan que:
- Es más probable que las mujeres utilicen medicamentos GLP-1 que los hombres.
- Cerca del 15% de las mujeres adultas en los Estados Unidos — alrededor de 19 millones de mujeres — usan GLP-1.
- En todos los grupos de edad, el fármaco GLP-1 es el más usado entre las personas adultas en los Estados Unidos en el grupo de edad de 50 a 64 años. Aproximadamente una de cada 5 mujeres en este grupo de edad ha utilizado medicamentos GLP-1, la tasa más alta de cualquier grupo de edad.
- Las mujeres en el grupo de edad de 18 a 39 años son el segmento con más rápido crecimiento en el uso de los fármacos GLP-1 para perder peso, creciendo su consumo del 7% al 14% entre todas las consumidoras de estos fármacos entre el 2021 y el 2024.
La pérdida de peso puede llevar a perder densidad ósea
La investigación de Kohrt apunta a un principio importante: “La pérdida de peso equivale a pérdida ósea”, dijo. Dicha pérdida de peso puede abarcar tanto la reducción de grasa como la pérdida de masa muscular. La masa muscular es importante para la densidad ósea, ya que unos músculos fuertes pueden ayudar a estimular y mantener la salud de los huesos.
En su investigación del 2006, estudio que es considerado una referencia en el tema, se encontró que:
- Kohrt y su equipo inscribieron a mujeres en un programa de ejercicio supervisado de seis meses, diseñado para quemar unas 400 calorías en cada sesión.
- Cada una de las mujeres perdió una media de 10 libras. La pérdida de peso correspondió a grasa, no a masa muscular magra.
- Asimismo, las mujeres perdieron más masa ósea que aquellas que no perdieron peso.
“Si me hubiera preguntado de antemano si el ejercicio habría protegido contra la pérdida ósea, mi respuesta habría sido ‘sí’, pero no lo hizo”, dijo Kohrt. “El ejercicio no fue una práctica protectora de los huesos”.
Ella señala que el estudio incluyó ejercicios de resistencia (cardiovasculares), los cuales no aumentan la masa muscular. Los ejercicios de fuerza pueden aumentar la masa muscular y resultar más eficaces que los de resistencia para proteger los huesos durante la pérdida de peso, aunque no evitan por completo la pérdida ósea.
Kohrt y sus colegas siguieron monitoreando a las mujeres durante un año más, dividiéndolas en grupos según la cantidad de peso que recuperaron. Ninguno de los grupos recuperó densidad ósea, afirmó.
Estos hallazgos sugieren que las mujeres pierden y recuperan peso en ciclos llamados “dietas yo-yo” (conocidas por su efecto rebote). Eso puede causar una pérdida ósea irreversible, dijo ella.
Algunas usuarias de GLP-1 experimentan este ciclo. Alrededor de dos tercios de las personas que usan GLP-1 para perder peso dejan de usarlo en un promedio de un año, debido a efectos secundarios (diarrea, estreñimiento, náuseas y vómitos) y el costo relativamente alto del medicamento. Dentro de un año, los pacientes recuperan aproximadamente dos tercios del peso que habían perdido.
“La magnitud de la pérdida de peso influye en la cantidad de masa ósea que se va a perder, pero la magnitud del peso recuperado, al menos durante un período de un año, no parece tener ningún impacto en la cantidad de masa ósea que se recupera”, dijo. “Las personas que hacen dieta yo-yo tienen pérdidas repetidas de hueso con repetidos intentos de perder peso, pero es posible que no recuperen ese hueso”.
Pero las investigaciones aún no establecen una posición definida sobre el impacto de los fármacos GLP-1 y la salud ósea, y los investigadores han pedido más estudios, en particular para las mujeres menopáusicas.
Cómo proteger sus huesos durante la pérdida de peso
Los expertos prevén que el uso de los fármacos GLP-1 aumente. En julio, millones de personas podrían reunir los requisitos para acceder a estos medicamentos — con un costo de 50 dólares al mes — gracias a un nuevo programa piloto de Medicare llamado Bridge. Mientras tanto, los investigadores de las compañías farmacéuticas están trabajando en nuevos tipos de GLP-1 que vienen en forma de píldoras que no requieren que los pacientes se inyecten el medicamento. Y los investigadores de Eli Lilly están realizando ensayos clínicos para el fármaco más reciente del grupo GLP-1, denominado retatrutida, el cual podría ayudar a los pacientes a perder hasta un 30% de su peso corporal.
Las fracturas óseas no son los únicos problemas médicos asociados a la osteoporosis.
Otros incluyen:
- Cánceres de la sangre.
- Trastornos digestivos.
- Enfermedad renal o hepática crónica.
- Trastornos autoinmunitarios, como el lupus y la artritis reumatoide.
- Enfermedades mentales, como la depresión y los trastornos alimentarios.
Kohrt reconoce que reducir la obesidad y los problemas de salud asociados es beneficioso. Sin embargo, la pérdida de peso no está exenta de riesgos.
Para las personas mayores de 65 años, Kohrt y otros expertos recomiendan mantener un peso saludable o incluso ganar algunas libras para ayudar a proteger la salud ósea. El tejido adiposo es fuente de una enzima capaz de convertir la testosterona en estrógeno, lo cual protege el esqueleto, señaló Kohrt.
“He visto a mucha gente que podría haberse beneficiado de perder algunas libras, pero ahora han llegado a un extremo que realmente me preocupa”, dijo. “Se debe sopesar eso frente a los riesgos de la pérdida de peso”.
Kohrt recomienda que los médicos y los pacientes consideren los beneficios de la pérdida de peso junto con los posibles riesgos para la salud ósea. Las mujeres, en particular, deberían informarse sobre su salud ósea y establecer una medición de referencia con un examen de densidad ósea mineral (también conocido como escaneo DXA o DEXA), antes de iniciar con el uso de GLP-1. Este tipo de pruebas ayuda a medir los niveles de calcio y otros minerales en los huesos. Los niveles más altos de minerales indican huesos más densos y, por lo tanto, más fuertes. Kohrt destacó que la U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF) recomienda a los profesionales de la salud realizar a las pacientes mujeres con edades de 65 años o más, pruebas para detectar la presencia de osteoporosis, lo cual a estas alturas podría ser demasiado tarde dadas las tendencias actuales en medicamentos para la pérdida de peso.
Es importante que los pacientes se informen sobre los riesgos y beneficios antes de comenzar a tomar un medicamento para perder peso, dijo Kohrt.
Ella advierte que no se debe asumir que el ejercicio mejorará la salud ósea. Lo cierto es que el ejercicio — específicamente el ejercicio de resistencia aeróbica — podría no ser tan beneficioso para la salud de los huesos como se pensaba anteriormente. Esto incluye actividades como el ciclismo, el uso de la cinta de correr, caminar y correr. El levantamiento de pesas y los ejercicios de resistencia podrían ser más eficaces para fortalecer los huesos, dijo.
Los fármacos aprobados por la U.S. Food and Drug Administration pueden revertir la pérdida ósea y detener la progresión de la osteoporosis, y conllevan pocos riesgos asociados, dijo ella. Existe una variedad de medicamentos para tratar la osteoporosis tanto en hombres como en mujeres.
“El ejercicio no debe considerarse un sustituto de la medicación”, dijo. “Cuando se llega al punto de padecer osteoporosis, no disponemos de pruebas de que el ejercicio pueda prevenir las fracturas”.
Kohrt tiene esta advertencia para las mujeres de mediana edad que consideran usar GLP-1 para perder peso.
“Ya se encuentran en una etapa de la vida en la que están perdiendo masa ósea a un ritmo acelerado”, dijo. “Buscan un tratamiento que probablemente acelere aún más esa pérdida ósea, lo cual aumentará su riesgo de fracturas, tal vez a una edad más temprana o con consecuencias más graves”.